Guías de diseño

Cómo maquetar una tarjeta de presentación bilingüe: qué información en chino e inglés conservar

Para responsables de empresa que necesitan encargar el diseño de una tarjeta bilingüe: criterios para seleccionar información en chino e inglés, orden de maquetación y elección de formato, tratamiento de tipografías, tamaños e interlineado, y aspectos de impresión y entrega que confirmar antes del diseño.

Escena ilustrativa

Primero decidir qué conservar, después maquetar

El error más frecuente con las tarjetas bilingües es empezar a maquetar sin haber definido qué información se conserva. Si se incluye todo en chino y en inglés, la tarjeta queda saturada; si se recorta sin criterio, se corre el riesgo de eliminar datos que el receptor realmente necesita. El orden más sensato es: hacer primero una lista de toda la información que podría aparecer en la tarjeta, clasificarla según su uso en imprescindible, opcional o prescindible, y solo entonces decidir el formato.

Imaginemos una tarjeta que incluye nombre de empresa, nombre de persona, cargo, teléfono, correo electrónico, sitio web, dirección y redes sociales. Si todo esto aparece en chino y en inglés, el volumen de información se duplica. En ese momento hay que valorar: ¿a quién va dirigida principalmente esta tarjeta?, ¿en qué contexto se entrega?, ¿qué vía de contacto es más probable que use la otra persona? El criterio de selección debe basarse en el escenario de uso, no en qué idioma es más importante.

Cómo seleccionar la información en chino e inglés

Existen varias formas habituales de seleccionar la información, que pueden combinarse según el caso.

Conservar solo la información esencial en un idioma. Por ejemplo, en chino el nombre completo, el cargo, el teléfono y el correo; en inglés solo el nombre en pinyin, el nombre de la empresa y el correo. Es adecuado cuando el chino es el idioma principal de comunicación pero se necesita dar una referencia legible al público extranjero.

Información equivalente pero resumida en ambos idiomas. En los dos lados se conservan solo nombre, cargo, empresa, teléfono y correo; la dirección y las redes sociales aparecen una sola vez. Adecuado cuando el uso de ambos idiomas es similar.

Tratamiento con jerarquía principal-secundaria. El idioma principal ocupa una posición visual más destacada y el otro idioma actúa como información de apoyo, con un cuerpo de letra algo menor y situado más abajo o a un lado. Así se mantiene el bilingüismo sin que la composición quede plana y desordenada.

Conviene tener en cuenta que, si el nombre completo de la empresa, el nombre de la persona o el cargo aparecen en ambos idiomas, hay que confirmar que la versión en inglés coincide con el nombre oficial que la empresa utiliza en el exterior. Cuando haya dudas sobre el nombre en inglés o la traducción del cargo, debe ser el cliente quien proporcione la versión confirmada; el diseñador no debería traducir por iniciativa propia.

Formatos habituales: una cara bilingüe, dos caras por idioma, jerarquía principal-secundaria

Una cara bilingüe. El chino y el inglés se distribuyen en la misma cara, arriba y abajo o a izquierda y derecha. La ventaja es que toda la información se ve de un vistazo al entregar la tarjeta; el inconveniente es que se satura con facilidad cuando hay muchos datos. Adecuado para tarjetas con poca información y solo los contactos esenciales.

Dos caras, un idioma en cada una. Una cara en chino y otra en inglés. Cada cara mantiene una composición más holgada, lo que conviene cuando la información en ambos idiomas es bastante completa. Hay que procurar que los contenidos de ambas caras se correspondan: no puede haber un teléfono en una cara y no en la otra, porque quien reciba la tarjeta podría quedarse sin ese dato según la cara que vea.

Jerarquía principal-secundaria. Una cara principal y otra para información de apoyo o un código QR. Adecuado cuando el idioma principal está claro y el otro solo necesita reflejar la identidad.

Al elegir el formato, conviene contar primero cuántas líneas de información irán en cada cara. Si son muchas y el cuerpo de letra no puede reducirse demasiado, el diseño bilingüe a una cara comprimirá el interlineado y afectará a la legibilidad; en ese caso es preferible el formato a dos caras.

Tipografías, tamaños y espaciado

La combinación de tipografías chinas e inglesas es una dificultad habitual en las tarjetas bilingües. Los estilos de los caracteres chinos y de las letras inglesas difieren bastante, y al mezclarlos es fácil que el resultado pierda coherencia estética. Se pueden elegir combinaciones de fuentes de estilo similar, o usar una fuente para cada idioma controlando que el grosor sea parecido.

En cuanto al tamaño, los caracteres chinos suelen necesitar un cuerpo ligeramente mayor que el inglés para verse equilibrados, porque las letras inglesas tienden a verse más pequeñas. El interlineado debe dejar suficiente espacio; especialmente en composiciones mixtas, un interlineado demasiado ajustado hace que ambos textos se apelotonen. En la alineación, se recomienda unificar todo a la izquierda o todo centrado, evitando que un bloque quede a la izquierda y otro centrado, lo que produce saltos visuales.

También hay que cuidar la puntuación: el contenido en chino usa puntuación china y el contenido en inglés usa puntuación inglesa, sin mezclarlas. El correo electrónico, el sitio web y el teléfono deben tratarse según las convenciones del inglés, para evitar errores de lectura por una puntuación incorrecta.

Aspectos de impresión y entrega que confirmar antes del diseño

Una tarjeta bilingüe también es un impreso, por lo que antes de maquetar hay que confirmar el tamaño final, el sangrado, los márgenes de seguridad y el método de impresión. Cada imprenta puede tener requisitos distintos de sangrado y corte, por lo que deben seguirse la plantilla o las indicaciones del taller que vaya a imprimir. Sobre los tamaños y la información de impresión que conviene confirmar antes de diseñar una tarjeta, ya hay un artículo específico en este sitio, por lo que no se repite aquí.

En cuanto a la entrega, hay que distinguir entre archivo final, archivo editable y licencia de fuentes. Si más adelante se necesita modificar el texto por cuenta propia, conviene confirmar que se entrega un archivo editable y que la fuente utilizada permite su uso por parte del cliente. Si solo se entrega un PDF u otro archivo final, cualquier modificación requerirá volver al diseñador. Los puntos de verificación relacionados con la entrega pueden consultarse en la página de servicios de diseño gráfico de este sitio /graphic-design/.

Además, si en la tarjeta aparecen códigos QR, redes sociales o direcciones, deben verificarse uno por uno antes de cerrar el diseño, para evitar que se detecten errores después de imprimir. La impresión, el envío y el registro de marcas no forman parte del alcance predeterminado del diseño de tarjetas y deben confirmarse por separado.

Conclusión

El problema de maquetación de una tarjeta bilingüe es, en esencia, primero un problema de selección. Primero se determina, según el escenario de uso, qué información es imprescindible y cuál puede aparecer una sola vez; después se elige entre formato a una cara bilingüe, a dos caras por idioma o con jerarquía principal-secundaria; y por último se ajustan tipografías, tamaños, interlineado y puntuación. Los requisitos de tamaño de impresión, sangrado y archivos de entrega deben confirmarse con el taller de impresión y el cliente.

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