Conocimiento operativo

Cómo implementar la gestión de navegación en un rediseño web

Guía completa para implementar la gestión de navegación en un rediseño web: desde el inventario de la navegación y el contenido antiguos, la agrupación y denominación de secciones, hasta el mapeo de URL y redirecciones, con una verificación punto por punto antes de publicar para reducir enlaces rotos y mejorar la comprensión del cliente.

Escena ilustrativa

Primero, aclarar: la navegación del rediseño debe resolver "encontrar" y "corresponder"

Durante un rediseño web, la gestión de la navegación suele tratarse como parte del diseño: el diseñador crea una versión del menú, el equipo de frontend la implementa y se da por terminado. Sin embargo, los problemas que surgen tras la publicación no suelen ser de estilo, sino dos cosas: que el cliente no encuentra el contenido original en la nueva navegación y que las direcciones antiguas a las que apuntan los buscadores y enlaces externos dejan de funcionar. Por eso, la gestión de la navegación debe tratarse como un trabajo independiente dentro del rediseño, con acciones concretas: primero inventariar bien la estructura antigua, luego decidir cómo agrupar la nueva y, finalmente, verificar punto por punto direcciones y accesos.

A continuación se desarrolla según el orden real de avance de un rediseño, con métodos ejecutables y criterios de evaluación en cada paso. Los ejemplos del texto son escenarios hipotéticos para ilustrar el método.

Paso 1: Convertir la navegación y el contenido antiguos en una tabla

Antes de rediseñar, no hay que apresurarse a discutir cómo se verá el nuevo menú; primero hay que exportar la situación actual. El método concreto es: abrir el sitio antiguo, empezar desde la navegación de la página de inicio y entrar nivel por nivel, registrando en una tabla el nombre de cada sección, su nivel jerárquico, la dirección de la página correspondiente y el título de la página. Las secciones de primer, segundo y tercer nivel deben representarse en columnas diferentes o con sangrías, para no perder la relación jerárquica en la tabla.

Esta tabla debe incluir al menos los siguientes campos:

  • Nombre de la sección (texto que muestra actualmente el sitio antiguo)
  • Nivel (primer / segundo / tercer nivel)
  • Dirección de la página (URL antigua)
  • Tipo de página (página de sección, listado de artículos, página única, página de formulario, etc.)
  • Si el contenido sigue vigente (con contenido / contenido obsoleto / sección vacía)
  • Intención de tratamiento tras el rediseño (conservar / fusionar / eliminar / añadir)
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El criterio es directo: si una sección, al entrar, solo tiene uno o dos contenidos desde hace tiempo, o si el contenido está claramente obsoleto, hay que decidir en este rediseño si se fusiona con otra sección o se elimina directamente, en lugar de trasladarla tal cual al nuevo sitio. Una sección vacía que permanece en la navegación y que el cliente abre para ver un espacio en blanco causa más daño que la falta de un acceso.

Además de la navegación interna, conviene recopilar en la medida de lo posible las direcciones externas que apuntan al sitio, como enlaces de campañas ya publicadas, enlaces en páginas de socios, o direcciones incluidas en correos o materiales históricos. Si estas direcciones dejan de funcionar tras el rediseño, el cliente concluirá directamente que el sitio tiene problemas.

Paso 2: Decidir la agrupación y el nombre de la nueva navegación

Una vez completado el inventario, se considera cómo dividir la nueva navegación. La base para agrupar es la ruta con la que el cliente busca información, no la división interna de departamentos de la empresa. Supongamos una empresa de equipos industriales cuya navegación antigua se dividía en "Centro de productos / Soluciones / Noticias / Sobre nosotros". Si en el rediseño el equipo de ventas informa que los clientes suelen preguntar primero "¿en qué industrias trabajan?", se puede considerar elevar los escenarios por industria a un acceso de primer nivel y dejar el antiguo centro de productos como un elemento paralelo.

En cuanto a la denominación, hay varios criterios concretos:

  • Los nombres de las secciones de primer nivel deben estar dentro de lo que el cliente entiende de un vistazo; evitar abreviaturas internas, como términos que solo los empleados conocen.
  • Mantener un estilo coherente en los nombres del mismo nivel; no mezclar unos con sustantivos y otros con frases verbales.
  • Si dos nombres de sección tienen un significado parecido, hay que fusionarlos o escribir en el nombre la diferencia; de lo contrario, el cliente hará clics de ida y vuelta.

La profundidad de los niveles también debe definirse en este paso. En sitios corporativos, una navegación de hasta dos niveles suele ser más fácil de entender; tres o más niveles son adecuados para sitios con un volumen de contenido realmente grande. Aumentar niveles implica que el cliente necesite un clic más para llegar a la página objetivo; en el rediseño hay que evaluar si ese costo vale la pena.

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Paso 3: Gestionar la correspondencia entre direcciones antiguas y nuevas

Una vez definida la nueva estructura de navegación, las direcciones antiguas no cambian automáticamente. En este paso hay que corresponder una por una las URL antiguas de la tabla de inventario con la nueva estructura, formando una tabla de mapeo que aclare a qué página del nuevo sitio corresponde cada dirección antigua.

La correspondencia se divide básicamente en tres casos:

  • Contenido conservado, posición sin cambios: la dirección antigua puede mantenerse; el cambio es mínimo.
  • Contenido conservado, posición ajustada: hay que dirigir la dirección antigua a la nueva, para que el cliente que acceda al enlace antiguo llegue igualmente al contenido.
  • Contenido fusionado o eliminado: hay que decidir si la dirección antigua apunta a la página objetivo fusionada o a una página explicativa, para evitar que el cliente vea una página de error predeterminada.

Se recomienda que la tabla de mapeo conserve tres columnas: URL antigua, URL nueva y forma de tratamiento, y que se revise línea por línea antes de publicar el rediseño. El nivel de detalle de este paso determina directamente cuántos enlaces antiguos dejarán de funcionar tras el rediseño. En cuanto a la implementación técnica concreta de las redirecciones, pertenece al ámbito de la configuración técnica; lo que debe hacer el equipo de operaciones es confirmar claramente la relación de mapeo y que el equipo técnico la ejecute según esta tabla.

Paso 4: Lista de verificación de la navegación antes de publicar

Haber terminado la navegación no significa haberla hecho bien. Antes de publicar, se recomienda recorrerla realmente en el siguiente orden, en lugar de limitarse a mirar la configuración del panel:

  1. Partiendo de la página de inicio, abrir una por una cada sección de primer nivel y confirmar que todas abren correctamente, sin páginas en blanco ni páginas de error.
  2. Dentro de cada sección de primer nivel, abrir las secciones de segundo nivel y confirmar que la jerarquía coincide con la configuración del panel.
  3. En cualquier página interna, comprobar que la navegación sigue visible y clicable, evitando casos en los que solo la página de inicio tiene navegación.
  4. Acceder una por una a las direcciones antiguas de la tabla de mapeo y confirmar que llegan a la página esperada, y no a la página de inicio o a una página de error.
  5. Repetir el mismo recorrido en ancho de móvil, confirmando que los menús desplegables se abren correctamente y no tapan el contenido.
  6. Revisar si hay errores tipográficos en los textos de navegación o nombres de sección que no coincidan con el contenido real de la página.
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De estos seis puntos, el cuarto es el que más fácilmente se omite y el que más probablemente genere comentarios de clientes o socios tras el rediseño. Se recomienda asignar al menos a una persona específicamente a la verificación de direcciones antiguas y a otra a la comprobación de clics de la nueva navegación, para evitar que al revisar el propio trabajo se pasen por alto problemas.

Paso 5: Mantenimiento continuo tras la publicación

La navegación no es fija después de publicarse. Una vez completado el rediseño, en la operación irán apareciendo nuevas secciones, secciones con menos contenido, ajustes en la dirección del negocio, etc. Se recomienda incorporar los cambios de navegación al proceso de mantenimiento diario: al añadir una sección, confirmar al mismo tiempo en qué nivel se coloca y si se solapa con secciones existentes; al retirar una sección, gestionar al mismo tiempo el destino de la dirección antigua, en lugar de eliminar la página directamente.

Si el sitio tiene varias versiones de idioma o accesos independientes para móvil, los cambios de navegación deben revisarse en conjunto, para evitar modificar solo el sitio principal y dejar que otros accesos sigan apuntando a la estructura antigua. Estas inconsistencias suelen descubrirse cuando el cliente las usa realmente, y el costo de resolverlas es mucho mayor que el de una revisión antes de publicar.

En definitiva, la gestión de la navegación es una relación de correspondencias que requiere mantenimiento continuo: dónde está el contenido antiguo, dónde está el nuevo acceso y por qué camino puede llegar el cliente. Si esta relación se organiza bien antes del rediseño, habrá mucho menos retrabajo después.

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